Casa de Tucumán

ALLÍ SE JURÓ LA INDEPENDENCIA. DESPUÉS FUNCIONÓ COMO OFICINA DE CORREOS Y FINALMENTE FUE DEMOLIDA CASI EN SU TOTALIDAD. LA VERSIÓN ACTUAL ES UNA RECONSTRUCCIÓN A PARTIR DE LOS CIMIENTOS ORIGINALES Y FOTOS.

Uno la ve tan prolija en las fotos de los textos escolares y cree, con orgullo, que la Casa de Tucumán, uno de los símbolos grandes de nuestra historia, fue tratada con cariño desde aquel remoto 1816 para mostrarla a la posteridad en todo su humilde esplendor. Sin embargo, las apariencias engañan y la casona que una vez perteneció al alcalde Diego de Bazán y Figueroa sufrió los mismos manoseos irresponsables que otros edificios históricos. Cuando la fotografía el italiano Ángel Paganelli, en 1869, se la ve bastante deteriorada, como si ya todos hubieran olvidado la importancia de ese escenario. En 1874 la compra el Gobierno Nacional y la hace funcionar como oficina de correos. Entonces a un ingeniero se le ocurre el capricho de levantarle una fachada de estilo neoclásico. Tres décadas después se construye un pabellón faraónico bautizado "El Templete". Esta vez el estilo es neoacadémico. En su interior se conserva la sala de la Jura de la Independencia y se demuele el resto de la casa original. Pero el Templete no dura mucho: en 1942 se lo tira abajo y empieza la reconstrucción de la casona. Tantas idas y vueltas para terminar en la versión actual, que de todos los objetos que contiene, el de mayor certificación de autenticidad es el clavo de donde pendía el dosel donde se hallaba el acta de la Jura.

Nacimiento, muerte y resurrección.

1685. La ciudad de San Miguel deTucumán es trasladada desde Ibatín a su actual emplazamiento; una de las primeras viviendas de la nueva ciudad fue la del alcalde Diego de Bazán y Figueroa. Ciento treinta y un años más tarde en esa misma vivienda se juró la independencia de la Argentina.

1765. La propiedad pasa a manos de doña Francisca Bazán de Laguna. En estos años el frente adquiere el estilo arquitectónico con que hoy se la identifica.

1816. Si bien la tradición relata que ante la necesidad de contar con un salón para las sesiones del Congreso deTucumán doña Francisca Bazán de Laguna presta su casona, los historiadores afirman que el Estado provincial lo dispuso, ya que la casa estaba alquilada en su mayor parte para el uso de la Casa General y Aduana de la Provincia.

1816 a 1874. Muerta doña Francisca Bazán de Laguna la casa pasa a ser propiedad de su nieta, doña Carmen Zavalía Laguna de Zavalía. Por esa época la ciudad contaba con algo más de 5.000 habitantes.

1869. Un fotógrafo italiano, Ángel Paganelli, fotografía la vieja casona colonial en donde se juró la independencia. Estos documentos gráficos serán el referente más importante para su reconstrucción, casi un siglo después.

1874. La familia Zavalía vende el solar al Gobierno Nacional (durante la presidencia del tucumano Nicolás Avellaneda) por 200.000 pesos y comienza a funcionar como oficina de correos. Se demuele su deteriorado frente y el ingeniero Federico Stavelius levanta una fachada de estilo neoclásico cuyo frontis estaba flanqueado por dos leones.

1896. Debido al mal estado de la casona se retira la oficina de correos y queda totalmente abandonada.

1902. El presidente tucumano Julio A. Roca ordena la construcción de un lujoso pabellón con un estilo neoacadémico (francés), llamado "El Templete", que en su interior conservaba la sala de la Jura de la Independencia. Se demuele el resto de la deteriorada casa original.

1903. El presidente Roca encarga a la escultora tucumana Lola Mora la construcción de los bajorrelieves que hoy visten el último patio de la casa de la independencia.

1936. Se la declara Monumento Histórico Nacional.

1942. Se demuele "El Templete" y comienza la reconstrucción de la vieja casona a partir de los cimientos originales y los documentos fotográficos dejados por Ángel Paganelli.

1943. El 24 de septiembre se inaugura la casa de la independencia con la apariencia que hoy conocemos.

1991. El presidente Carlos Saúl Menem establece por decreto que San Miguel de Tucumán será capital de la Nación cada 9 de Julio.

La única sala que es totalmente original es la de la Declaración de la Independencia; el resto de la casa se reconstruyó entre 1942 y 1943, tratando de reproducir el estilo de la época. Los trabajos estuvieron a cargo del arquitecto Mario J. Buschiazzo, quien lleva a cabo lo que hoy se denomina "arqueología colonial".

En 1986 comenzó una nueva etapa de restauración de la casa, que abarcó tres salas y sectores de la galería.

En 1993 se realiza la segunda etapa, que abarca el resto de la casa y especialmente la sala de la jura.

Los últimos trabajos de restauración y conservación se realizaron en 1996, y abarcaron la carpintería.

Salas

El museo tiene 10 salas que pueden ser visitadas por el público:

1) Sala Virreinal. Contiene objetos que permiten recrear la vida cotidiana durante período virreinal y la convivencia de la altura hispana y la indígena. El elemento de mayor valor histórico de la sala es el gran escaño.

2) Sala Zavalía. Se exhiben objetos de los últimos dueños de la casa.

3) Sala de Guerras de la Independencia y Congreso de Tucumán. Los objetos presentados datan de 1810 a 1820. Después de la sala de la jura este espacio es más importante, pues aquí se encuentra la reproducción del Acta de la Declaración de la Independencia y la Biblia sobre la que realizaron la jura.

4) Sala de las Guerras Civiles. En el recinto se muestran diferentes armas y retratos de los protagonistas del enfrentamiento entre unitarios y federales.

5) Sala de la Constitución y Organización del Estado. Sobresale el bastón de mando de marfil, oro y plata del primer presidente constitucional argentino, general Justo José de Urquiza y él impertinente (anteojos bajos) del autor de las Bases y también tucumano Juan Bautista Alberdi. En esta habitación también se encuentra el sillón que usó el gobernador Lucas Córdoba, que representa su investidura.

6) Sala de música. Este espacio dedicado a la música es una habitación ambientada como lo hacían en el siglo XIX. Se destaca un piano de 1800 (Erard) similar al que se utilizó para componer el Himno Nacional.

7) Sala de la Jura de la Independencia. Este recinto es el único que se conserva intacto desde el siglo XVIII. Se puede observar la tarima: la mesa sobre la cual se firmó el Acta, los sillones del presidente de la Magna Asamblea, Dr. Francisco Narciso Laprida, y de los secretarios del Congreso: Juan José Paso y Mariano Serrano. El crucifijo, colocado sobre el dosel, presidió las sesiones. Los muros blanqueados son de adobe. Las vigas del techo fueron trabajadas a mano. Las baldosas son las auténticas del siglo XVIII. Las puertas, ventanas y rejas son también originales de la casa.

8) Sala de las Porcelanas. La colección de porcelanas y alabastros fue donada por Ernesto Padilla, hijo del gobernador que presidió los festejos del centenario de la independencia.

9) Sala de la Investigación y Biblioteca. Este sector está destinado para la consulta de investigadores.

10) Sala de platería siglo XIX. En este recinto se encuentran numerosas piezas provenientes del Alto Perú que datan del siglo XVII y XVIII, como de las que se importaron de Europa en el siglo XIX.


Rarezas

Tanto en los documentos de la época como en los relatos de los mismos congresales habla de un sótano que hasta hoy no se a podido ubicar en la casona. Posiblemente contenga objetos de la época.

De todos los objetos históricos que hay en museo el que mayor certificación de autenticidad posee es el clavo del que pendía dosel donde se hallaba el acta de la jura. En la época de la Declaración de la Independencia la calle en donde se encontraba casa se denominaba "Calle del Rey".

El libro de actas original, donde se firmó Declaración de la Independencia, se perdió en 1820 en la Legislatura de Buenos Aires; hoy se conserva una copia de dicho documento realizada a fines de julio de 1816.

El congreso

Para que los congresales tuvieran más espacio se demolió una pared de la sala de la jura, llegando a medir 15,40 por 5,40 metros. Veintinueve fueron los congresales en la jura. Casi 10 meses sesionó el congreso en la vieja casona, desde el 24 de marzo de 1816 hasta el 17 de enero de 1917, en que se trasladó a Buenos Aires.

La casa y los presidentes

Sólo visitaron oficialmente la Casa de la Independencia tres presidentes democráticos ejercicio: Nicolás Avellaneda, Juan Domingo Perón y Carlos Saúl Menem. Otros, como Raúl Alfonsín, lo hicieron, pero no durante su mandato.

 

 


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