|
La Chacarera M.P.3.
- La chacarera es una
danza vivaz que, como la mayoría de las danzas Folklóricas argentinas ,
se baila en pareja. Esta es suelta - ya que los bailarines no
se tocan - e independiente , o sea que hacen solas sus evoluciones,
sin combinarlas con las de otra pareja.
8º Figura : Giro y coronación 4 compases
Coreografía Ubicación
histórico-geográfico: Esta
danza pertenece al grupo de danzas picarescas señalado por Carlos Vega,
que deriva de la generación de danzas pantomímicas de asunto amatorio,
como la gallarda, el canario y la zarabanda, que se bailaron en los
salones europeos entre 1500 y 1600, y se difundieron en América desde el
Perú. De
ritmo ágil y carácter muy alegre y festivo, gozó de la aceptación del
ambiente rural y también de los salones cultos del interior hasta fines
del siglo XIX, abarcando casi todo el país, excepto el Litoral y la
Patagonia. Es una de las pocas vigentes, es decir que aún se baila en la
campaña especialmente en Santiago del Estero, donde se arraigó con gran
fuerza. Traspuso
las fronteras y llegó a Bolivia, seguramente desde Salta o Jujuy, según
nos informa La Ñusta que la ubica en Oruro y Tarija. De
la poca documentación que hablan de su historia se pude mencionar lo
siguiente: El viajero francés Paillard, en
la crónica de un Viaje al sur de la Provincia de Buenos Aires, en
1885, vio bailar la Chacarera en una pulpería en la que es hoy localidad
de Tapalqué. Joaquín
V. González en su obra Mis montañas describe la fiesta de la cosecha y
la trilla llevadas a cabo al finalizar el año. Terminaban estas
celebraciones con bailes, citando a la Chacarera como uno de los más
practicados. Según
Florencio Sal, dato más antiguo que se conoce, se bailó hace más de 100
años en los salones del Tucumán. Escribe en abril de 1913, un artículo
en Tucumán a mediados del siglo XIX donde dice que hacia 1850 se bailaba
entre otras danzas la Chacarera. En
el norte argentino a fines del siglo XIX Roberto J. Payró la menciona en
Catamarca junto con otras danzas picarescas e iniciantes. Isabel
Aretz a través de sus minuciosos estudios en Tucumán obtiene noticias de
este baile hasta cerca de 1870. Don
Roberto M. Lángara la cita en dos oportunidades en su poema “El
baile” y en su libro Los Gauchos que editó en Buenos Aires en 1878 y
que se refiere a cuentos y costumbres de los gauchos de la pampa. A
J. Althaparro en su libro De mis pagos y de mis tiempos, evocando su
juventud allá por 1880, pasada al sud del Salado, en el capítulo que
dedica a “bailes de campo”, dice: “... de estos bailes fue el Gato,
el preferido; lo seguían el Triunfo y la Chacarera”. Lo
anota Ventura Lynch en sus trabajos sobre los bailes del gaucho en 1883:
“ Hay también el Caramba y la Chacarera” y agrega: “y se baila
mucho en Dolores”. Don
Luis Bonfiglio en 1889 publica una Chacarera en su serie de Recuerdos
patrios. Trabajo original de imitación. En
1905 la cita el Doctor
Ricardo Rojas en Santiago del Estero. En
1909 un diario de Tucumán en una crónica de bailes de carnaval, dice:
“las parejas beodas que trastabillaban Gatos y Chacareras” sin la
gracia y el donaire propio de estos bailes populares. En
1912 el diario El Orden de esta misma provincia relatando la fiesta de una
estancia en Yerba Buena, dice: “el festival terminó con el típico
baile de la Chacarera”. Dice
La Ñusta que es posible encontrarla “en Catamarca, Salta, Tucumán,
Santiago del Estero, sur de Jujuy, La Rioja, Cuyo y parte de Córdoba”. Las
coplas que se cantan conservan las formas españolas, son cuartetas
octosilábicas con rima en los versos pares. Se cantan cuatro y por lo
menos en una de ellas se menciona el nombre de la danza, de donde se
supone que ésta tuvo su origen; otros dicen que esta danza se baila en
homenaje a las hijas de los chacareros de donde derivaría su nombre.
Isabel Aretz también la recogió con el nombre de Chacra o Molino en el
oeste de Córdoba. En
cuanto a las versiones musicales antiguas de la Chacarera podemos
mencionar, entre otras, las de Andrés A. Chazarreta (1911-1916-1920 y
1923), las de V. Forte tomada a D. V. Lombardi y a Beltrame (noviembre de
1924), las de la Señora Ana S. De Cabrera (1925) y las de Juan A. Pérez
(1929). Clasificación:
Danza de pareja suelta e independiente. Carácter:
Danza vivaz que pertenece al grupo de las picarescas, pantomímica y
amatoria, de ritmo ágil y carácter muy alegre. Origen
del nombre: Unos dicen que proviene de las coplas que suele acompañarla y
otos que se bailaba en homenaje a las hijas de los chacareros y que de allí
derivaría el nombre. Ubicación
inicial: Enfrentados, en uno de los extremos de la mediana del cuadrado
imaginario de danza, el caballero ofreciendo flanco izquierdo al
espectador. Composición musical: Introducción de 6 u 8 compases. En el primer caso es una frase musical de 2 compases que se ejecuta tres veces y además y además se repite en las Vueltas enteras. El resto de las figuras se realizan con frases de 4 compases que completan períodos de 8 compases. En el segundo caso es una frase musical de 4 compases que se ejecuta dos veces y también se repite en las vueltas enteras. El resto de las figuras se realizan con la misma frase y otra/s de igual medida musical completando períodos de 8 compases. Acompañamiento
musical:
Guitarra, arpa, violín y bombo. Copla:
No posee melodía ni coplas determinadas. Elementos
comunes: Paso básico. Posición de brazos y manos: para castañetas, para
zarandeo, para zapateo (al costado del cuerpo), para coronación. Elementos
propios: No posee. Elemento
accesorio común: No posee. Elemento
accesorio propio: No posee. Figuras
comunes: Avance y retroceso (perfilado). Avance y retroceso (de frente).
Giro. Vuelta entera. Zapateo y zarandeo. Media vuelta. Giro y coronación. Figuras
propias: No posee. Figura/s
comunes con particularidad: No posee. Detalle expresivo: No posee.
|