Quien se encuentra con esta divinidad se convierte en aire, en un espíritu. Otorga bienes en abundancia, asi como castigos terribles: se cuenta que al encontrar un cazador de Tilcara que había sacrificado muchas vicuñas le dió gran cantidad de plata para que abandone esta ocupación. El cazador contó el episodio a un indio, quien quiso imitarlo matando gran cantidad de vicuñas. Sin embargo Coquena respondió con ira, aprisionando al codicioso y lo condenó a pastorear ganado a perpetuidad. El indígena puneño no caza más vicuñas de las que precisa para su sustento para no despertar la ira de Coquena. |