El Bailecito

 

M.P.3.


Esta danza de influencia incaica, tiene una historia algo confusa a causa de su nombre, ya que a veces resulta difícil saber si en los documentos éste ese emplea en forma específica para designarla o en forma genérica para referirse a la totalidad de los bailes populares de Perú, Bolivia y la región norte de la Argentina. En estos países se usaron los nombres de "Bailecitos de tierra" o "Bailecitos" para distinguir todas las danzas de galanteo que el pueblo cultivaba, y no solamente la que ahora nos ocupa.
Otro motivo de confusión lo produce el nombre de "Bailecito" aplicado al Gato en varias provincias, especialmente en las del centro y del oeste.
Nos llegó de Bolivia, penetrando en el N.O.A. a mediados del siglo anterior; luego se extendió por las provincias de Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba.
Su origen remoto, como el de muchas de nuestras danzas, debe buscarse en los bailes del Viejo Mundo que España trajo a los puertos americanos, y especialmente a Lima, en la época colonial.
Esta danza, que goza de gran favor en las reuniones de los centros tradicionalistas, pertenece al folklore vivo, pues en la actualidad se baila espontáneamente en Jujuy y en algunas regiones de Salta.
La primera versión musical publicada en nuestro país corresponde a Andrés Chazarreta (1916); la segunda, a Manuel Gómez Carrillo (1920).



 

Coreografía

 

1)Ubicación histórico-geográfica: Como bien coinciden la mayoría de los investigadores, dilucidar el pasado de esta danza se torna un poco difícil ya que la voz bailecito se aplicó para dos acepciones distintas: por un lado incorporándole el término “de tierra” o “de la tierra” (bailecito de tierra) que se empleó en Bolivia y Perú para designar a todas las danzas picarescas locales,  y también  en la Argentina del  centro y oeste ,durante el siglo XIX ; y por el otro lado se aplicó para designar  a otra danza distinta –el Gato- en una vasta zona del centro argentino.

 La voz bailecito,  como rótulo de todas las danzas picarescas, fue general en Perú y Bolivia durante un siglo y también en la Argentina de todo el centro y el oeste. Es muy probable que haya venido a principios del siglo XIX , con varias danzas picarescas.

 La mención más antigua que así las cita es de un canónigo de Lima. Vicario General del Ejército Realista en el Alto Perú, que contestó en 1814 desde Tupiza a un cuestionario real, diciendo entre otras cosas, lo siguiente: “asimismo hay tonos muy alegres melodiosos, y sonoros para ciertas danzas, que llaman “vaylecitos de la tierra”...”.

 En 1845 el expedicionario Francis de Castelnau presenció esos bailes en Santa Cruz de las Sierras, Bolivia .Dice que los integrantes de la expedición se familiarizaron con “los bailesitos, graciosas Danzas con pañuelos” y al final de su obra anota: “Bailesito, Danza cultivada en Bolivia y Perú”.

 Sarmiento, en su proyecto de incorporar las danzas nativas al programa de enseñanza, dice en San Juan en el año 1839 “aún los bailecitos más graciosos del país debían alternar con los europeos en el ejercicio diario del baile como estudio y juego gimnástico”.

 Hacia 1870 Lucio V. Mansilla, en “Una excursión a los indios ranqueles”, habla en la pampa con un gauchito de San Luis que hallo entre los indios Ranqueles y le oye decir ...”el viejo y yo éramos alegres y no perdíamos bailecito”...

Importa aclarar que el agregado “de la tierra” al sustantivo “bailecito” es para indicar que esas danzas eran características de la región en que se practicaban. Además así se las diferenciaba de los “bailes de estrado” o bailes de salón.

La aplicación del nombre Bailecito al Gato es antigua y amplia. Según Carlos Vega, quienes lo aplican tienen, generalmente, conciencia plena de que llaman Bailecito al Gato mismo, y hasta emplean ambos nombres a un tiempo: “Bailecito o Gato”. La dilatada región en que Bailecito es sinónimo de Gato desconoce el verdadero Bailecito norteño y seguramente lo desconoció siempre. Esta región, con la provincia de Córdoba por centro, comprende parte de San Luis, San Juan, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, probablemente Santa Fe y Entre Ríos.

El Bailecito, se bailó y se baila mucho hasta hoy, sólo en las provincias de Jujuy y norte de Salta.

 La música de un verdadero Bailecito norteño se instaló hacia la primera década del siglo XX  en la ciudad de Santiago del Estero y alcanzó alguna notoriedad y dispersión en los valles de Taif, Tucumán; en el valle de Belén, Catamarca; y en la ciudad de Salta, donde suelen llamarlo Bailecito,”Bailecito o Boliviana” y Boliviana simplemente.

Según Marta Amor Muñoz, hay tres versiones de esta danza:

1-   El Bailecito Boliviano que surge entre 1890 y 1900 en Tucumán, S.E de Salta, N.E de Catamarca y N.O de Santiago del Estero.

2-   El Bailecito Bonaerense, que consiste en una versión del Bailecito llegada  en 1910 a la provincia de Buenos Aires en donde se arraiga y adquiere una figura nueva denominada “saludos”.

3-   El Bailecito Jujeño o Bailecito Coya que surgió en la primera mitad del siglo XIX  en los valles jujeños y que se mantiene en la actualidad .

 

2) Clasificación: Danza de pareja suelta e independiente.

3) Carácter:    apicarado y cadencioso.

4) Origen del nombre: diminutivo del sustantivo genérico con que se designa la acción de bailar.

5) Ubicación inicial: ambos bailarines enfrentados en los extremos de la mediana, paralela al plano del espectador, del cuadrado imaginario de danza, el caballero ofreciendo flanco izquierdo al espectador y la dama flanco derecho.

6) Composición musical: Introducción 8 o 10 compases.

 Acompañamiento musical:  guitarra, arpa y bombo.

Copla determinada: No posee.

Consta de Primera, Segunda y también puede llegar a tener una Tercera parte.

 

  7) Elementos comunes: Paso básico iniciado con pie derecho, paso natural o caminado, posición de brazos y manos para: enarbolar pañuelo ,para castañetas, para tomar pollera, para saludos, para coronación.

8) Elementos propios: No posee.

9) Elemento accesorio común: Pañuelo.

10) Elemento accesorio propio: No posee.

11) Figuras comunes: Giro, media vuelta, giro y coronación.

12) Figuras propias: Travesías y Saluditos.

13) Figuras comunes con particularidad: No posee.

14) Detalle expresivo: Saluditos.

 En “El Bailecito” , un gaucho a una distancia desde una sierra lejana divisa a la mujer que ama.

Único recurso, su pañuelo.

 Lo lleva en alto entre los dedos temblorosos y lo agita al viento transmitiendo así a su china amada, el saludo gallardo en lenguaje sentimental y emotivo.

 Ella también, atraída por ese influjo oculto pero que está en el aire y se transmite, contesta emocionada en la misma forma, y con los mismos sentimientos retribuye el sentimiento lejano.

 Él y ella avanzan y retroceden por efecto de esos caminos que van y vienen, obligados por esas quebradas de caprichosas subidas y bajadas, con que brindó  la naturaleza a esa agreste región norteña.

 Se encuentran...  emocionados ambos al enfrentarse ahora, sin largos caminos que los separe, se transmiten ese primer saludo con un poco de timidez, Esa timidez aldeana que ha venido sucediéndose por siglos, recorriendo todos los rincones de la tierra.

 Y así; ese saludo sin darse el frente, como para ocultar sus miradas que descubrirían muy pronto las inquietudes y sentimientos de sus corazones y de sus almas.

 Por eso ese saludo se hace hacia el lado opuesto. Hacia el infinito.

 Giran. Y ya de frente, despreocupados ahora,  un nuevo saludo , más lleno de gracia, más elocuente, más a la  luz.

 Otro giro y una sensación en el espíritu que airosamente se muestra en el  revoloteo de un pañuelo, que talló la virtud  de echar al viento una timidez, para que ambos se saluden sin reparos, con franqueza, con emoción.

 Y entonces, recogiendo sus pañuelos cruzan sus caminos, como un cruzar de sentimientos para encontrarse luego más cerca, como si allí fuera el sitio central de la tierra, donde el hombre y la mujer, puntales de todas las generaciones pasadas, presentes y futuras, se tributarán un recíproco homenaje simbólico de coronación.

 

 

                                                                                   Joaquín López Flores

 

 

 

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