El Escondido

 

M.P.3.

Se bailó en todas las provincias, en los ambientes rurales, desde antes de mediados de siglo anterior hasta el fin del mismo, también tuvo aceptación en los salones, pero sólo durante ciertas épocas. En la campaña de algunas provincias perduró hasta las primeras décadas de nuestro siglo, y en algunas regiones apartadas aún suele bailarse, Isabel Aretz dice al respecto que actualmente "pervive en el centro y oeste de nuestro país"
En algunas regiones se llama "Gato escondido", de donde puede inferirse que quizá sea una variante del antiguo Gato de cuatro esquinas.
Entre las versiones musicales citaremos: a Luis Bonfiglio (1889), Andrés Chazarreta (1911 y 1916), Manuel Gómez Carrillo (1923), etc.

 

Con la denominación de "Escondido" se conoce a esta danza desde hace un siglo; su rótulo responde al argumento y a la actitud de los intérpretes que, por turno, se esconden o simulan esconderse, dejando que el compañero prosiga solo el baile, mientras que el que se ha "escondido", subraya las "mudanzas" golpeando rítmicamente las manos. Esta actitud de los bailarines responde a antiguos temas de danzas europeas de ocultamiento. La versión tradicional del "escondido" trocó el "ocultamiento" formal, por el gesto equivalente simbólico; tal es la versión actual de esta danza.

Coreografía

 

Históricamente no hay datos antes de 1850. Hutchinson la vio en Córdoba en 1863.

Arturo Berutti, la cita en 1882 y al mismo tiempo da la primera descripción coreográfica, pero por la enorme dispersión que parece haber alcanzado, según lo indica la tradición oral, es posible que ya en 1840 se practicara.

La características más de esta danza es que durante su desarrollo, los bailarines alternativamente simulan esconderse para luego reaparecer. La descripción que hace Berutti de esta parte de la danza la asemeja más a un juego que  a un tema coreográfico, ya que el compañero que desaparece se oculta detrás de una puerta, debajo de una silla o detrás de alguna persona, lo que obliga al otro bailarín a buscarlo bailando con la ayuda del resto de las parejas que, sin dejar de bailar, se separan para registrar los posibles escondites.. Al parecer el "perdido", se se vuelve a bailar en pareja hasta que desaparece otro, y así continúa hasta que todos los "escondidos" son hallados. La música debía ser interminable y  sus compases no distribuidos en figuras determinadas. 

Las versiones que hoy se registran representan ese escondimiento en forma simbólica, de dos maneras :

1) El bailarín se arrodilla sobre una pierna batiendo palmas en una esquina del cuadrado , mientras su compañero (o compañera ) zapatea o zarandea.

2) El bailarín que está en un vértice del cuadrado se aparta un poco de la figura imaginaria en la que está bailando, batiendo palmas de pie, mientras su compañero (o compañera) procede como en al caso anterior.

El escondimiento no es aquí libre en figuras y duración, ni realista, sino perfectamente medido y simbólicamente representado.

 

  

                   

 

      

       

                                                                                                                                                                                                     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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