EL GAUCHO ANTIGUO

Este trabajo práctico lo envio Betina Marra lamentablemente en el envio quedaron muchas cosa en el camino, como las imagenes y el formato, (Cosas de la internet), pero podemos usar un poco la inmaginación, yo trate de acomodarlo un poquito para que sea legible, espero que lo disfruten.

Gracias Betina

Gustavo



Instituto Folklórico Pedro Berruti
Escuela Superior de Danzas Nativas.
Taller de Educación Folklórica El Trébol.
Integrantes: Carolina Blaffert.
Estefanía Luna.
Sebastián Mazzieri.
Betina Marra.
Curso: Preparatorio. 2001.



EL GAUCHO ANTIGUO


Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela*,
Que el hombre que lo desvela
Una pena extraordinaria, 
Como la ave solitaria,
Con el cantar se consuela.



El ámbito del gaucho fue la llanura que se
extiende desde la Patagonia hasta el estado del Río
Grande del Sur, en el Brasil. 
Hábil jinete y con destreza en faena*
pastoriles como la doma y el rodeo. Tenía coraje,
cierta arrogancia y una fuerte vocación por la
LIBERTAD 
Hombre poblador de nuestros inmensos campos,
era el jornalero* de las grandes estancias, muy
diestro en el arte de dominar y amaestrar el caballo,
con el que realizaba los trabajos de ganadería y
agricultura.
Jinete* gallardo* y valeroso que conservó, en
medio de la rusticidad intelectual, la rectitud del
carácter y la nobleza de corazón.


Alimentación


De hambre no perecemos,
Pues, según otros me han dicho,
En los campos se hallan vichos
De lo que uno necesita...
Gamas*, matacos*, mulitas,
Avestruces y quirquinchos.


La verdad, el gaucho era muy frugal*: sólo
comía carne y sorbía mate; el cigarro completaba el
consumo ordinario.
En la pulpería  encontraba licores
y vino con que alegraba su espíritu. Ese era el lugar
de expansión del curtido gaucho, donde acudía en las
fiestas a gustar vino chileno traído en odres*,
botijuelas de caña de Brasil, tercios de yerba del
Paraguay y rollos de tabaco negro, su mayor atractivo.
Ya en el último cuarto de siglo, las cosas fueron
cambiando y el rancho del paisano se fue poblando de
utensillos como tenedores y algún plato, y hasta el
chifle* dejó de ser su único elemento para bebida.
Alguna olla empezó a verse; porque, cuando el gaucho
se veía obligado a hacer algún cocido o caldo a un
enfermo, ponía pedacitos de carne en un 
cuerno y rodeándolo de brasas hasta que hervía,
conseguía el remedio


El agua


Y lo pasan sus mercedes
Lengueteando pico a pico,
Hasta que viene un milico
A servirles el asao;
Y, eso sí, en lo delicaos
Parecen hijos de ricos.



Antiguamente, los salvajes apagaban su sed en
arroyos o ríos; pero mas tarde los paisanos se veían
obligados a practicar un pozo hasta llegar al líquido
elemento.
Sobre el pozo formaban un arco de troncos;
del travesaño colgaban una roldana, un tiento, una
soga y mas adelante con una cadena y un balde
extraían el agua.
Varias formas de surtir el agua a los
animales conocía el paisano para épocas de sequía. El
mas simple era el jaguel , que era un pozo
o zanja para recibir y conservar agua de lluvia o
vertiente. El agua se tira a mano con
muy poco esfuerzo. El balde pende de una de las
extremidades de un largo palo o caña gruesa que se
mantiene en equilibrio. La caña, bien balanceada por
el contrapeso, permite elevar el balde lleno, que
vuelca en una canaleta por donde va el agua al
bebedero para animales.
Una forma curiosa de mantener el agua fresca
es verterla en un porrón de barro, cubrir éste con una
bolsa mojada y ponerlo al sol.



El mate


El mate no se permite,
No le permiten hablar.
No le permiten cantar
Para aliviar su dolor
Y hasta el terrible rigor
De no dejarlo fumar.


Hablando de la alimentación del gaucho
mencionamos el mate, infusión de yerba, auténtica
bebida nacional que ha consumido, consume y consumirá
toda la población, sin distinción de clases.
Se llama mate  al recipiente en
que se coloca la yerba para cebarlo. Suele ser una
calabaza que, una vez seca, se abre y se limpia,
secándole las semillas y la pulpa. Y la bombilla es un
tubo de metal que tiene una bolita hueca con pequeños
agujeritos que dejan pasar el líquido y retienen la
yerba.
Es tal la importancia que se le da al acto de
tomar mate en
esta tierra que hasta tiene su lenguaje,
por lo general amoroso. Algunos de los significados
han caído en el olvido o nunca lo conocieron.
Es fácil deducir porqué este lenguaje ya es
casi desconocido. La vida veloz que el hombre se ha
impuesto ha anulado aquellos momentos de reunión para
matear.
El mate se tomaba a toda hora, como que había
para ello bastante servicio doméstico y menos
necesidad de ahorrar tiempo. Pero los tiempos fueron
cambiando, los intereses de ciertas potencias
interesadas en no permitir la expansión económica de
estos países, creó lo que se llama hoy sociedad
de consumo, que anuló poco a poco esa
industria, reducida a consumo local.


La vivienda


Fabricaremos un toldo,
Como lo hacen tantos otros,
Con unos cueros de potro,
Que sea sala y sea cocina.
¡Tal vez no falte una china
que se apiade de nosotros!



Antiguamente, la vivienda del gaucho era muy
a menudo a campo abierto , con el cielo por
techo y las estrellas por cobija.
A veces se fabricaba un bendito* 
con dos cueros de vacuno; era una especie de carpa de
rápida construcción.
Luego vino el rancho ,
construcción que era (y es) la habitación del
campesino ya arraigado casi en forma definitiva como
propietario, o bien como puestero de una estancia. En
la pampa húmeda, donde no había mas elementos que la
tierra, la paja y el barro, se construían como paredes
de barro y techo de paja o junco sujetado a un armazón
de madera, cuidando de que las ventanas no se
abrieran hacia donde soplaba el pampero. Ese viento
tan impestuoso como él mismo, que arrasaba con todo
lo que encontraba en su paso.
Varios eran los tipos de viviendas, todos
adaptados a la topografía del terreno.
El resto de las construcciones estaban
dedicadas a otros fines (negocios, galpones, etc.).
En caso de los negocios se trataba de
pulperías, pues en tierra adentro no existían otra
cosa que estos pequeñísimos boliches. El lugar donde
funcionaban sus transacciones comerciales no difería
de los ranchos-vivienda del gaucho; pero disponía de
una abertura enrejada por donde despachaba a los
parroquianos.


El catre y la cuna


Pero el indio es dormilón
Y tiene un sueño projundo;
Es roncador sin segundo
Y en tal confianza es su vida
Que ronca a pata tendida
Aunque se dé güelta el mundo.


Hemos hablado de la casa-habitación del
gaucho, pero no de los muebles y utensilios mas
necesarios que usaba. Antaño, el mueblaje del paisano
era sobrio y exclusivamente el necesario. Tanto el
gaucho como el hacendado*, dormían en cama de
construcción casera, hecha con un cuero de vacuno o
yeguarizo, estirado con tientos, que sujetaban al
cuadro de palos, atados con tientos que formaban la
armazón. La cama de tientos 
está hecha con tientos entrelazados, sujetados a un
bastidor* de maderas sencillas a la cama de cuero.
La cama de sus hijos la colgaba de la
cumbrera* del rancho. Dentro le suspendían lanitas de
colores, cosa que lo distraía.
No eran mas los muebles que tenían, la mesa
no era muy necesaria, pues comían alrededor del fuego.
Cuando hacían algún amasijo usaban un cuero grueso
como la carona*.


Iluminación


Mas quién manda los pesares
Manda también el consuelo;
La luz que baja del cielo
Alumbra al mas emcumbrao,
Y hasta el pelo mas delgao
Hace su sombra en el suelo.



El sistema de iluminación era siempre a base
del único combustible que poseía: el sebo. Para ello
utilizaba un candil (recipiente). Una mecha de trapo o
lana, empapada en el sebo que absorbía, se mantenía
largo rato encendida, dando una luz mortecina* que
apenas rompía la penumbra del rancho ; 
además, despedía un olor nauseabundo, como de grasa
quemada. En las estancias ya se confeccionaban velas
con unos moldes que las mujeres, previa la fabricación
de la mecha con lana retorcida o trenzada, llenaban
con sebo derretido. El descubrimiento y el uso del
querosene trajo alivio en las estancias; pero el
paisano siguió usando sebo por mucho tiempo; era mas
barato y para acostarse no necesitaba mucha luz; no
había mucho para leer entonces, y llegando la noche su
cuerpo cansado buscaba sólo acostarse y dormir.


Vestimenta


Me refalé las espuelas
Para no peliar con grillos;
Me arremangué el calzoncillo
Y me ajusté bien la faja,
Y en una mata de paja
Prové el filo del cuchillo.

 


El gaucho elegante de mediados del siglo
pasado, vestía botas de potro o bien bota de fábrica,
calzoncillo cribado, camisa de mangas holgadas con
puños. Encima del calzoncillo llevaba el chiripá, que
luego cambió por la bombacha (en razón de su mayor
comodidad), sostenido por el ceñidor o la faja;
cubriendo esta prenda el cinto de cuero o chanchero,
adornado con monedas pero no con exceso, y cerrado por
delante con una rastra; el chaleco, que no alcanzaba a
llegar a la cintura, se prendía con dos o tres
botoncitos de metal precioso; la chaqueta corta,
quedaba abierta en la parte delantera y dejaba ver el
chaleco, parte de la camisa y la rastra, infaltable
lujo del gaucho; un pañuelo al cuello y otro para
sujetar el cabello que en un tiempo se llevó muy
largo. Un sombrero de alas angostas y copa alta en
forma de cubilete* de dados.
El poncho, el cuchillo, las espuelas y el
rebenque no los abandonaba mientras estaba de pie.


Bota de potro


Yo tenía unas medias botas
Con tamaños verdugones*;
Me pusieron los talones
Con crestas como los gallos.
¡Si viera mis afliciones
pensando yo que eran callos!

 


Fue una de las prendas que mas usó el gaucho
y que él mismo confeccionaba. Las alpargatas las
habían traído los españoles y se usaron mucho; pero
era necesario tener dinero para adquirirlas.
Nuestro gaucho, hombre ingenioso, ideó como
calzarse sin gasto, ya que el material que necesitaba
era lo que entonces mas abundaba en los campos: los
caballos.
De la pata de un potro se confeccionó sus
botas . Éstas podían ser peludas o
lonjeadas. De conservar el pelo, quedaban muy vistosas
si la pata del animal del que se sacó el cuero tenía
manchas iguales. Era tal la cantidad de caballos que
pululaban en salvaje libertad, que el paisano se podía
dar el lujo de tener para el invierno botas con pelo,
y para el verano las lonjeadas.


Calzoncillo


Otro lujo que se podía dar el paisano era el
calzoncillo cribado , que se usó mucho
hasta el último cuarto del siglo XIX.
Podía ser con flecos; pero el lujo mayor lo
tenía el cribo (bordeado muy calado hecho a la aguja).
Cuanto mas complicado, mas lujoso lo suponían.
Este trabajo respondía a una tradición de
artesanía femenina de la península y era en todo
similar a lo que se hacía en las camisas.


Camisa


Los pobrecitos tal vez 
No tengan ande abrigarse,
Ni ramada ande ganarse,
Ni un rincón ande meterse,
Ni camisa que ponerse,
Ni poncho con que taparse.


Esta prenda  llamaba la atención
verla cerrada en la boca por un tiento que pasaba por
los ojales. Esto era a causa de la falta de botones y
de hilo por parte del paisano de tierra adentro, que
se veía obligado a suplirlos con el único material a
su alcance y en abundancia: el cuero. Se concretaba a
cerrar la abertura con un delgado tiento que pasaba
por los ojales como en la Edad Media. Estas mangas
fueron llamadas buche. Sobre la camisa,
los no tan pobres se colocaban una blusa corta
inspirada en la chaqueta andaluza.

Chiripá y bombacha:
Me sucedió una desgracia
En aquel percance amargo;
En momentos que lo cargo
Y que él reculando va,
Me enredé en el chiripá
Y caí tirao largo a largo.

Esta prenda era generalmente de la llamada
bayeta (género de baja calidad). La palabra
chiripá proviene del quichua y significa
para frío. Se coloca como un pañal y se
sujeta en la cintura con una faja tejida terminada en
flecos. Sobre esa faja tenían un cinturón ancho de
cuero.
La aparición del alambrado y el avance de la
sociedad de consumo hizo que el chiripá 
cayera en desuso. Fue suplantado por la bombacha 

; prenda mas cómoda que sujetaban en igual
forma.


Faja


Debe atarse bien la faja
Quien aguardarlo se atreva;
Siempre mala intención lleva.
Y como tiene alma grande,
No hay plegaria que lo ablande
Ni dolor que lo conmueva.


Tanto las bombachas como el chiripá, se
sujetaban a la cintura con una faja cinta
ancha de 10 cm. aproximadamente, de lana tejida en
telar como los ponchos.
Sobre esa faja iba, a veces, el cinto
propiamente dicho, llamado tirador.


Cinto y rastra


La indumentaria del gaucho se complementaba a
menudo con otro lujo: la rastra,
adminículo que servía para cerrar el cinto 

conque el paisano sujetaba el conjunto de calzón y
chiripá a su cintura. Por lo general estaba
confeccionada en chapas de plata en varias formas y
adorno.
La rastra propiamente dicha el paisano la
sujetaba al cinto o tirador por medio de botones,
monedas o patacones de plata unidas a aquella por
chapones o cadenas. Los mas pobres solían sujetar con
un simple tiento con un botón en su extremo o un
simple nudo.

 

Chaleco


Esta prenda  era larga hasta mas
debajo de la cintura, entallado y con unas pequeñas
faldetas, con bolsillos.
La espalda era de una tela mas liviana y de
menor calidad. El frente era de la misma tela de los
calzones y chaquetas, o de otras mas finas. Con
bordados y aplicaciones de trencillas.


Chaqueta corta


Fue variando del siglo XVIII a comienzos del
XIX. Fue por comodidad que la chaqueta se hizo corta,

 apenas si sobrepasaba a la cintura. Con
cuellos y pequeñas solapas y bolsillos laterales,
también chicos y con tapitas.


Pañuelo


Éste tenía varios usos. Generalmente colocado
sobre la cabeza  atado e ésta a la
marinera o corsaria o anudado bajo el mentón
serenero*, siempre bajo el sombrero o como vincha para
sujetar la larga guedejas*.
Este modo de usarlo es herencia tanto de los
marinos como de los campesinos peninsulares. El otro
modo de uso protege cabeza, mejillas y nuca del sol
durante el día, a las orejas del rocío y el frío en la
madrugada; también de la lluvia, el viento y el frío
invernal.


Sombrero


Los sombreros del gaucho fueron variando con
el tiempo. Así, tenemos cinco tipos de sombrero usados
por nuestros hombres de campo: el chambergo o gacho
que desde los comienzos mismos de la
colonización, se usó como herencia cultural de añejo
cuño europeo. Sombrero redondo, blando, de fieltro de
lana o de otro pelo de mejor calidad, de anchas alas y
de copa regular, generalmente con un largo barbijo*.
Pasó a ser símbolo de gente de vida poco recomendable;
gorro de pisón, de manga o frigio consistente en un
cono de tela gruesa y basta de un color fuerte y
ribeteado o forrado en contraste vivo. Las
motivaciones culturales agregó como adorno a estos
gorros escarapelas; sombrero panza de
burra que se obtenía cortando en redondo el
cuero de la barriga de las burras, luego, este
redondel de cuero, con pelo, de forma ya naturalmente 
abombada, se colocaba sobre el extremo de un poste
hasta darle forma cónica y se le ataba un tiento en
redondo y se le doblaba el borde de manera de formarle
el ala, que siempre era angosta e irregularmente
cambrada* ; pajillas de jipijapa que se fabricaban
con finas hojas de palma, , secas y blanqueadas,
cortadas en delgadas tiras entretejidas siguiendo un
entramado circular, desde el centro de la copa hasta
el borde del ala. Gustó el gaucho de adornarlos con
una pluma de color vivo con una o varias flores
silvestres.


Poncho


Y sentao junto al jogón
A esperar que venga el día,
Al cimarrón* le prendía
Hasta ponerse rechoncho,
Mientras su china dormía
Tapadita con su poncho.


El poncho puede considerarse de uso
universal, pues fue conocido por antiguas culturas de
todos los continentes. 
Se confeccionaba comúnmente con lana de la
oveja criolla llamada chilluda, el que era teñido con
fuertes colores, resultando grueso como manta, para
abrigo.
Prenda rectangular con abertura central para
la cabeza. Con él se cubría de las inclemencias del
tiempo, era su escudo en la pelea y cobija de sus
amores. En tiempo cálido lo usaba terciado sobre su
hombro izquierdo.
Tenía varias medidas; el poncho fino,
liviano, solía tener un largo de un metro por setenta,
pero el rudo, de abrigo, caía hasta mas
debajo de las rodillas, amplitud que le permitía
cubrir, protegiendo de la lluvia, no sólo su cuerpo
sino también su apero.
Sobre el origen del nombre, hasta no hace
mucho, la opinión mas generalizada le atribuía un
origen araucano, del vocablo pontho.


Cuchillo


Ni por respeto al cuchillo
Dejó el indio de apretarme.
Allí pretende ultimarme
Sin dejarme levantar,
Y no me daba lugar
Ni siquiera a enderezarme.


Era usado por el gaucho como arma e
instrumento de trabajo.
El cuchillo verijero, de hoja corta era muy
usado. Con él comía, sacrificaba las reses, cortaba el
pan, limpiaba el caballo. Cortaba los tientos para sus
múltiples usos.
El facón  lo usaba para pelear.
Lo llevaba en la cintura en la parte de la espalda.
Los cuchillos de trabajo tienen un trozo de
acero en el nacimiento de la hoja junto al mango,
llamado Gabilán.


Espuelas


De ese modo anda liviano,
No fatiga al mancarrón;
Es su espuela en el malón
Después de bien afilao,
Un cuernito de venao
Que se ammarra en el garrón.



Una parte muy importante del gaucho se
encuentra como herramienta y lujo: las espuelas 

Se aseguraban a los talones para acicatear al
caballo.
Se conocieron en infinidad de formas y
tamaños; de plata, primorosamente cinceladas, con
incrustaciones de oro; generalmente eran de hierro.
Entonces, como ahora, la variedad dependía del poder
adquisitivo de cada uno.

El caballo


Y allí el gaucho inteligente
En cuanto el potro enriedó
Los cueros le acomodó
Y se le sentó en seguida,
Que el hombre muestra en la vida
La astucia que Dios le dio. 



Considerando al gaucho desde la cuna, se ve
que apenas puede sostenerse sobre el caballo, es
decir, desde la edad de 5 ó 6 años, éste es una parte
integrante de su persona: desde que llega a la
pubertad, le ensilla con el sol, y no se desmonta sino
para comer, jugar y dormir.
Como se cría domando potros, degollando
novillos, corriendo carreras que a veces le cuestan la
vida, vagando solo en la inmensidad de los campos, sin
mas armas que su lazo, sus bolas y su puñal; cruzando
a nado los ríos mas caudalosos, prendido con 
una mano de las crines del corcel, y con otra nadando
y empujándole 
contra la corriente. Acostumbrado a pasar horas
enteras los ardientes rayos del sol en el rigor del
verano, y los helados cierzos* del mas frío invierno;
a dormir en todas estaciones a la intemperie, a
galopar tres días y tres noches sin descansar. El
gaucho reúne en su carácter mucho de la energía
independiente de la raza guaraní, y mucho de la
fortaleza de hierro y extraordinario valor de los
primeros conquistadores.

El lazo


Tendido en el costillar,
Cimbrando por sobre el brazo
Una lanza como un lazo,
Me atropelló dando gritos.
Si me descuido ...el maldito
Me levanta de un lanzazo.


El gaucho doma su caballo, pero la palabra
domar no significa someterlo en forma
brutal, sino que lo dominaba y adiestraba con energía
y luego con paciencia y habilidad, hasta hacer de un
animal salvaje otro manso y dócil.
Hay varios tipos; como el lazo
chileno que es una trenza redonda
de cuero crudo de vacuno, burro, etc. No sólo sirve
para enlazar o pialar, sino para arrastrar. Suele ser
un solo tiento torcido al revés, no es trenzado sino
torcido.
Para trabajar adentro de un corral el lazo
que se usa es mas corto y resistente. Se llama
tiro de lazo a las distintas formas de
lanzarlo y revolearlo.


Las boleadoras


Sabe manejar las bolas
Como naides las maneja;
Cuanto el contrario se aleja
Manda una bola perdida,
Y si no alcanza, sin vida
Es siguro que lo deja.


De entre todos los utensilios de caza y/o
armas utilizados por el tipo rural rioplatense,
ninguno mas carácterístico, mas propio, mas
diferencial, que las boleadoras.
Instrumento de trabajo y arma criolla que el
gaucho adoptó de los indios.
Son bolas unidas con tientos retorcidos  que se 
arrojan a gran distancia.
Eran de piedra, retobadas en cuero. Hoy se
ven de marfil con retobos calados en plata.
Las llevaba el gaucho siempre a la cintura,
en número de uno o mas juegos, a veces, uno de ellos
en bandolera*, cuando salía de caza o a merodear.
Siempre la manija sobre el flanco derechoy listas para
quitarlas de un tirón y tenerlas prontas.


El rebenque


Este se ata las espuelas,
Se sale el otro cantando,
Una busca un pellón* blando;
Éste, un lazo; otro, un rebenque,
Y los pingos relinchando,
Los llaman dende el palenque.


Corto látigo que tiene en un extremo una
lonja de cuero de longitud mas o menos igual.
En tiempos en que el correo era basándose en
el jinete que se conoció como chasqui*,
ciertos partes privados se llevaban en
el rebenque  chasquero.
Tenía un cabo hueco, en donde ocultaban el mensaje.
El paisano lo llevaba de la
manija, enganchada en dos dedos. También
lo llevaba del cuchillo que llevaba. No solamente fue
herramienta de trabajo, sino arma evitando el cuchillo
que hubiera puesto fin trágico.


La paisana


Sus ocupaciones son por lo común barrer,
hacer fuego para asar la carne, y adelantar el agua
para tomar el mate, sin hilar ni coser.
Por lo general son encantadoras; hablan
castellano con mucha corrección y gusto, pero lo que
influye en sus atractivos es la irresistible
inclinación que tienen por toda especie de bebidas y
por el tabaco.
Van descalzas y son muy sucias. Sus
vestiduras consisten de una camisa sin mangas, sujeta
por un cinturón a la cintura.
Están siempre a caballo, van a la pulpería,
hacen las compras, se busca la carne y el agua, hasta
a misa van a caballo.
Su vestimenta hacia fines del
siglo XVIII : camisas de bretaña, anchas o angostas,
labradas con seda tancay o seda  negra y otras de roan labradas con hilos de algodón, y
también de 
bretaña pero con mangas de cambray: pollera de telas
diversas y colores vivos, y con bordados y galones en
su parte inferior; enaguas de lienzo; corpiño o
apretadores de crea, rebozos de bayeta de Castilla,
con galones y bordados o sin ellos, en colores verde,
azul o negro; medias de seda y de algodón; zapatos de
tela y de cuero fino.
Sin otro maquillaje que un buen lavado con
agua pura y fría, de aljibe o de cachimba*, con los
cabellos trenzados en una o dos trenzas, y éstas o
sueltas a la espalda o al frente, o apretadas en
rodetes, o muy bien peinadas, siempre con raya al
medio, en un moño, mas o menos bajo, no llevaban otro
adorno para alegrar su cabeza que una o dos peinetas,
o menos frecuentemente, un peinetón y un par de
sencillos zarcillos* de plata o de oro en las orejas;
a veces una cinta de color para ayudar a sujetar el
pelo, y también, a veces, una flor.


La poesía gauchesca


Pido a los santos del cielo
Que ayuden mi pensamiento;
Les pido en este momento
Que voy a contar mi historia
Que refresquen mi memoria
Y aclaren mi entendimiento.

 


Las primeras aparecieron sin el nombre de los
autores o firmadas con seudónimos, en hojas sueltas o
en las columnas de los periódicos de la época. Eran
poesías festivas, escritas en versos octosílavos, en
los cuales los protagonistas (gauchos o paisanos del
interior) hablaban el idioma lleno de arcaísmos y
modismos de nuestros hombres del campo. Estos poetas
espontáneos se multiplicaron en los años siguientes de
la Revolución de Mayo, y el tema patriótico o la
alusión antiespañola eran notas frecuentes en 
estos largos relatos versificados que aparecían
impresos, para regocijo del público, sobre todo en
ocasión de las festividades patrias.
Representa lo más genuino y genial de
nuestras letras. No hay en ella nada exótico: ni el
tema, ni el plan, ni los personajes, ni el idioma.
Todo aquí es profundamente argentino. Son estas obras
documentos vivos de un momento todavía cercano de
nuestro pasado.

Relación en sociedad


Yo no sé por qué el Gobierno
Nos manda aquí a la frontera
Gringada que ni siquiera
Se sabe atracar a un pingo.
¡si crerá al mandar un gringo
que nos manda alguna fiera!



El gaucho como individuo es un ser que no
pertenece a la civilización, porque vive para sí y en
perfecto desacuerdo con todas las leyes y reglas de la
sociabilidad; el individuo absoluto, el yo en las
aplicaciones mas completas, es su culto soberano.
Si es dulce, dócil y aún útil muchas veces,
es por afección individual; los respetos y
consideraciones sociales no entran por nada en su modo
de ser, ni en su manera de ver.
Detesta por instinto la agricultura, la
industria y todo lo que lo obliga a trabajar de pie o
sentado.
Su influencia en la organización social de la
República ha debido ser perjudicial, funesta en
extremo, y no sería injusto atribuir a ese espíritu
rebelde, a esos instintos salvajes y excesivos, la
mayor parte de los escándalos que ha ofrecido la
patria en sus luchas civiles, en las que, la ambición
personal y también los principios han tenido su parte.
Es supersticioso, desconfiado, muy reservado
y lleno de antipatías contra el hombre de la ciudad,
que tiene otras maneras, otros hábitos, otras ideas;
que habla de distinto modo y hasta usa otro traje. Él
le desdeña y menosprecia altamente, y no se toma el
trabajo de ocultarlo.
Existe entre ambos una repulsión instintiva e
involuntaria, porque el contraste no puede ser más
chocante.
Los gauchos argentinos formaban un pueblo
viril y espontáneo. Eran hombres civilizados (aunque
siglos mas tarde no se dijo lo mismo) y libre, a pesar
de estar rodeados de un primitivo ambiente y 
una forma de vida. Tenían un sentimiento de
nacionalidad constitucional y amaban por sobre todas
las cosas las libertades y las garantías políticas que
se merecían. Además, querían una patria libre y
poderosa.
Tenían una participación activa en las
guerras civiles y en las luchas con los indios en las
fronteras y buscaban por sí mismos un orden social.
Su filosofía se basaba en servir a la patria
y en que la patria esperaba ser salvada por sus
soldados.

 

DANZAS ORIGINADAS DE LA EPOCA COLONIA


Las clases altas tomaron elementos de la
campaña y ésta a su vez hizo lo correspondiente.
Así es como, por ejemplo, de las contradanzas
europeas nacieron Cuadrillas, Cielitos, Carnavalitos,
Media Caña, Pericón, etc.
Los salones coloniales contaron en sus
primeras épocas con bailes muy picarescos y graciosos,
los cuales influyeron sin duda, en la formación de las
danzas criollas, las que, en su mayoría, tenía ese
carácter.

 La Sajuriana: Es danza
ceremoniosa, galante, delicada, en la que el caballero
festeja cortésmente a la dama.
Es una de las danzas que llevó el General San Martín a
Chile. En Argentina probablemente se extinguió al
promediar el Siglo XIX sin dejar rastros. Según José
Zapiola, ingresó a Chile en 1817, junto con El
Cielito, El Pericón y el Cuándo al cruzar los Andes
con el ejército Libertador que habría de dar la
independencia a Chile y Perú.
En los salones de Santiago de Chile tuvo gran
aceptación por varias décadas y pasó a la campaña. El
pueblo chileno la convirtió en baile picaresco, a su
gusto y la colmó de zapateos. Hoy, agonizante, mueve a
recordar sus gloriosas pasadas.
Es una danza cortesana, grave viva, de pareja suelta e
independiente. Consta de tiempos de minué y otros de
allegro, valsados.
Fue en mil ocho diecisiete.
San Martín cruza los Andes
Llevando la Sajuriana,
Danza criolla cual sus bravos,
Cual la estirpe de la raza
Que arde como una brasa
Si suprimen libertades!
¡como las voces de bronce
del patrio y gaucho clarín,
cual la efigie esplendorosa del ilustre paladín!


El Cielito: Es el
mas antiguo de los bailes criollos de conjunto. Tuvo
su origen en la Country Dance
danza de la campaña  que antes de 1600
predominaba en los ambientes rurales de la Gran
Bretaña y cuyo nombre fue deformándose en el 
 lenguaje popular, hasta transformarse en
Contradanza llegó a Buenos Aires hacia
1730 y su historia está bien documentada hasta 1746,
época en que las autoridades eclesiásticas aplicaron
severas medidas a quienes la bailaran. Con ese nombre
 Contradanza  se conoció y bailó en los
salones del Virreynato, pasando luego a los suburbios
y a la campaña colonial.
Fue canción de guerra, en cuanto sus versos contaban
los sucesos de la campaña militar. Eran la expresión
colectiva, el lenguaje de los hombres libres que
inauguraron una nueva época en la patria. A este
género de la poesía popular rioplatense se debe el
nombre que toma la danza.
Partió con las tropas de los regimientos 1 y 2 de
Patricios que reforzaron al General Belgrano después
de la batalla de Tucumán.
El ambiente colonial gauchesco del Plata adoptó
modalidades y recursos propios de las danzas
picarescas, lo cual explicaría las castañetas y la
vivacidad de alguna figura. Se mantuvo vivo hasta
mediados de la cuarta década del siglo XIX.
Es una danza de parejas sueltas, que por lo general se
baila en cuarto, con castañetas y con paso valsado.
Comienza con el pie derecho. Consta de una sola parte.


Cuando la Patria nacía
Tú te asomaste triunfante, 
Y atropellaste arrogante
Con San Martín y Belgrano.
¡Sos Cielito americano,
fino, gallardo, elegante!

El Cuando:  Deriva
de las Gabotas que nos trajeron los españoles en el
siglo XVIII; éstas eran danzas francesas que tenían
dos aires: uno de minué y otro de allegro, que se
zapateaba. En nuestro país el pueblo conservó el minué
pero acriolló el allegro, dándole ritmo de Gato.
Fue bailado, en las ciudades y campañas de la zona
cuyana, en 
las provincias de Córdoba, Santiago del Estero,
Tucumán y tal vez 
en algunas otras de la región occidental, desde
principios hasta 
mediados del siglo XIX.

Es una danza galante, de acentuado tono cortesano,
de pareja 
suelta e independiente, de movimiento lento-vivo.
Nace en los salones cultos en las provincias de
los Andes y en la 
zona central alrededor del 1800. Después de 1820
se extiende por 
la campaña y se convierte también en danza
gauchesca. 

Señorial y evocativo,
Ágil, sobrio y elegante,
El Cuando forjó esperanzas 
Y candor en los amantes.

¡Ay cuando será aquel día
y aquella feliz mañana!
ilusión en las tertulias
de las noches provincianas.



GLOSARIO


Bandolera: mujer que vive con bandoleros, o que forma parte en sus delitos.
Barbijo: en el Río de la Plata, barboquejo (cinta con que se sujeta el sombrero por debajo de la barba).
Bastidor: armazón de madera o metal que sirve para varios usos. Lienzo pintado que se pone a los costados del escenario.
Bendito: toldo formado por dos cueros en forma tal que semejan dos manos unidas por el extremo de sus dedos, como representando un rezo.
Cachimba: pozo de corta profundidad.
Cambray: especie de lienzo blanco muy delgado que se fabrica en Cambray, ciudad de Francia.
Carona: prenda de apero cuya principal finalidad es aislar el sudor del animal de aquél. Se hace de cuero de vaca, de suela y en la Mesopotamia se usaron y usan todavía caronas de suela orladas con piel de lobito de río o gato montés.
Cimarrón: mate amargo.
Cierzo: vientos del norte.
Cubilete: vaso pequeño, mas ancho por la boca que por el suelo, de que usan los cocineros, los prestidigitadores y los jugadores de dados.
Cumbrera: madero de hilo, de 6 o mas metros de longitud y con la escuadría de 25 cm. de tabla por 22 y medio de canto.
Chasqui: mensajero que, por lo común a caballo, llevaba correo.
Chifle: asta de animal vacuno, regularmente de buey, donde se lleva agua para beber en los viajes o largas travesías. Algunas veces, en forma de conos truncados se emplea para cebar mate en ellos. Los hay muy hermosos por los grabados que artífices populares decoran con maestría, y ello en toda América, España y otros países del viejo mundo.
Faena: rancho de trabajadores.
Frugal: poco en el comer.
Gallardo: valiente, apuesto, bizarro. Grande, hermoso.
Gamas: hembra del gamo.
Guedejas: cabellera larga.
Hacendado: dueño de una estancia.
Jinete: antiguo soldado a caballo. El que cabalga o es diestro en la equitación.
Jornalero: persona que trabaja.
Mataco: persona de ademanes groseros o terco.
Mortecina: moribundo, débil, apagado. Carne del animal
muerta naturalmente.
Odre: cuero cosido y empegado, propio para contener líquidos.
Serenero: uno de los modos de usar, como cubrecabezas, el pañuelo de los gauchos.
Vigüela: instrumento de cuerda parecido a la guitarra.
Zarcillos: pendiente (arete con adorno colgante o sin él).


BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Asuncao, Fernando: PILCHAS
Barrionuevo Imposti, Víctor: AULA
Berrutti, Pedro: MANUAL DE DANZAS NATIVAS
Coluccio, F. y S.: DICCIONARIO FOLKLÓRICO ARGENTINO
De Los Santos Amores, Juan DIDACTICA DE LAS DANZAS FOLKLORICAS ARGENTINAS
Hernández, José: MARTIN FIERRO
I.D.A.F. COSTUMBRES Y TRADICIONES
Rapela, Enrique: CONOZCAMOS LO NUESTRO
Revista ANTEOJITO
Suarez Gutierrez HISTORIA DE LA LITERATURA AMER. Y ARG
Taboada G. GAUCHOS

www.elfolkloreargentino.com/gaucho.htm
www.eltradicional.com.ar
www.oni.escuelas.com.ar
www.todamusica.com

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