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El
Tango


El tango es un baile
popular que significa el encanto y elegancia, pero en su comienzo el tango
era muy diferente. El tango era el baile de los pobres argentinos. Ahora ,
el tango se baila en todos los países del mundo.
El tango comenzó en los burdeles de
Buenos Aires, Argentina en los 1880s. En los burdeles había muchos
inmigrantes de Europa y Africa. Tenían muchos problemas y querían
olvidar los problemas de su vida. Para olvidar los problemas, los
inmigrantes pasaban mucho tiempo en los burdeles con otros inmigrantes. El
tango surgió como una manera de ahogar los problemas de la vida.
En Argentina, hay muchos inmigrantes
de muchos países europeos y africanos. Por eso, el tango es un mezcla de
muchas culturas. En el tango, se ven partes de las culturas de los
esclavos de Africa, los indios, los españoles, y otros europeos. Por
ejemplo, un instrumento muy importante en el tango es el bandoneón. El
bandoneón es como un acordeón que fue importado de Alemania en 1886.
Todos los inmigrantes en los burdeles aumentaron al tango.

El tango tiene muchos aspectos
sentidos. Originalmente, el tango era una drama de la relación de una
prostituta y un chulo. Muchas de las primeras canciones son muy obscenas.
En los primeros tangos, los protagonistas son personas en el mundo de la
prostitución. Ahora, el tango es muy diferente.
El cambio del tango comenzó en 1912
cuando todos los ciudadanos argentinos recibió el derecho de votar.
Muchos aspectos de la cultura del burdel entra en la sociedad, incluso el
tango. La estructura del tango seguía siendo igual, pero el tango no era
tan abiertamente sexual como antes. En París, el tango era muy popular al
principio del siglo. Esto ha hecho que el tango en Argentina sea un símbolo
de la sociedad alta.
Los cantantes del tango se han hecho
muy populares. Carlos Gardel es un cantante muy popular cincuenta años
después de su muerte. Gardel era tan popular en Argentina como Elvis
Presley en los Estados Unidos. La música de Astor
Piazzolla ha causado muchos problemas: él jugó el bandoneón y
combinó el tango con la música clásica. Los dos son muy populares en
Argentina y en todo el mundo del tango.
Después de muchos años, el tango es
popular todavía. El teatro musical, "Forever Tango" (1996)
estuvo en San Francisco por 92 semanas. Ahora, "Forever Tango"
está en Broadway y es la producción más larga de la historia de
Broadway. En todas las ciudades, hay clases para aprender el tango. Un
baile que comenzó como una parte de los burdeles en Argentina ahora es
popular en todos los países del mundo.
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A fines del siglo
pasado, un reflejo con rostros de esperanza se mece en las aguas del Río
de la
Plata;
cientos de inmigrantes europeos, de España e Italia en su mayoría,
arriban al puerto de Buenos Aires. El objetivo es "hacer la América".
Pero otro hombre, nacido en la pampa, de sangre indígena y española, se
siente dueño de la tierra. Es callado y valiente; su audacia, rectitud y
generosidad lo integran al paisaje. Es el gaucho, que impregnado de
libertad hasta ese momento, se siente nuevamente invadido; piensa que
usurparon su lugar; intuye la pérdida de la libertad; se vuelve nostálgico,
triste, se siente perseguido. Tiene pocas opciones, ser peón de campo, o
"matrero" en la pampa.
En la ciudad, el gaucho prueba suerte con su guitarra, milonga y cuchillo,
pero se siente intruso. Ahora no es ni del campo, ni de la ciudad.
Entonces, retrocede hasta la zona gris, el arrabal. Allí se entrevera con
el inmigrante y, en forma despectiva, lo llama "gringo",
"gallego", "tano", "turco",
"moishe", aunque no le queda otra alternativa que mezclarse y
vivir con ellos en "conventillos".
Entre los inmigrantes, aunque en su mayoría ambiciosos y trabajadores,
existían hombres sin oficio y malvivientes, que trajeron nuevas formas de
delito. Como prueba de ello, quedó un lenguaje particular y único: el
lunfardo. En los arrabales, la explotación de la mujer, entre otros
delitos, era cosa corriente.
Proliferan los prostíbulos con mujeres experimentadas, y otras no tanto,
procedentes de la vieja Europa y, en esta mezcla social, una gran mayoría
de hombres dominan sobre un porcentaje menor de mujeres, esto altera el
equilibrio entre 1os sexos.
Por todo esto, el nativo y el extranjero se encontraron con sentimientos
comunes: nostalgia de su tierra, tristeza, melancolía y bronca; no se
adaptan con facilidad a la nueva estructura de vida y se vuelven hostiles
y desconfiados. En ese contexto, alguien con flauta, violín y guitarra,
interpreta, a su manera – entre nostalgia y resentimiento – el lejano
silbido de un hombre que desplaza su silueta cabizbaja en el horizonte
orillero, perforado por sones de tambores africanos. Y confundido e
influenciado por el tanguillo español, el fandango, el candombe, la
milonga y la habanera, va moldeando a fuego lento, al decir de Discépolo,
"un pensamiento triste que se baila: EL TANGO".
Otro concepto:
Apunte
histórico
por
J. Alberto Mariñas
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Es
difícil escribir un apunte histórico sobre el tango, pero al
mismo tiempo, es muy arduo eludirlo porque son muchos los que a
través de estas páginas solicitan, aunque sólo sea, una ligera
orientación que les ponga en la pista de este completo fenómeno
cultural - baile, música, canción, poesía - que por una u otra
razón atrae a tanta gente.
Aunque
sobre el tango y sus figuras son muchas las cosas que se discuten
y ponen en duda, es generalmente aceptado que el tango nace en
Buenos Aires a finales del siglo XIX aunque algunos prefieren
decir a modo conciliador, que nació a las orillas del Río de la
Plata, con el fin de contentar a los uruguayos que reclaman una
copaternidad del fenómeno.
En
un hecho de origen popular como el tango y, por tanto, de
nacimiento evolutivo resulta imposible apuntar una fecha de
nacimiento. Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de los
estudiosos coinciden en dar por buena la década de 1880 como el
punto de partida de lo que entonces no era más que una
determinada manera de bailar la música. La sociedad donde
nace el tango escuchaba y bailaba habaneras, polkas, mazurcas y
algún vals, por lo que respecta a los blancos, mientras que los
negros, un 25% de la población de Buenos Aires en el siglo XIX,
se movían al ritmo del candombe, una forma de danza en la que la
pareja no se enlazaba y bailaba de una manera más marcada por la
percusión que por la melodía.
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Puerto, 1885
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Musicalmente,
el tango entronca en su genealogía con la habanera hispano-cubana
y es
por
tanto hijo del trasiego mercantil entre los puertos de lengua española
de La Habana (Cuba) y Buenos Aires (Argentina). Sin embargo, estos
orígenes explican poco sobre su nacimiento. Inicialmente, el
tango es interpretado por modestos grupos que cuentan sólo con
violín, flauta y guitarra o incluso, en ausencia de ésta, el
acompañamiento de un peine convertido en instrumento de viento
con la mediación de un papel de fumar y un avezado soplador que
marca el ritmo. El instrumento mítico, el bandoneón, no llega al
tango hasta un par de décadas después de su nacimiento, en 1900
aproximadamente, y poco a poco sustituye a la flauta.
Inicialmente,
el tango debió ser un modo de interpretar melodías ya
existentes, modo sobre el que fueron creándose otras nuevas que
en un inicio ni siquiera contaban con una transcripción musical,
ya que a menudo sus intérpretes y creadores no sabían escribir o
leer música. De hecho, con el correr de los años, algunos de los
primeros tangos ya transcritos no van firmados por sus autores
sino por avispados personajes que sí sabían escribir música y
aprovecharon el vacío existente sobre la autoría de determinados
tangos celebrados popularmente, para ponerlos a su nombre y ganar
con ello unos pesos.
Quizá a
estas alturas del texto, alguno se pregunte sobre el origen del
nombre. Es una buena pregunta, pero carece de respuesta, o lo que
es lo mismo, hay miles. En España en el siglo XIX se empleaba la
palabra tango para un palo flamenco, en la geografía africana hay
algunos topónimos con ese nombre, en documentos coloniales españoles
se usa el vocablo para referirse al lugar en que los esclavos
negros celebraban sus reuniones festivas… algunos incluso dicen
que el origen podría estar en la incapacidad de los africanos
para pronunciar bien la palabra "tambor" que quedaría
así transformada en "tangó". En fin, es una buena
pregunta pero la irremisible falta de documentación escrita y el
origen ágrafo del tango y sus primeros padres callará la
respuesta para siempre.
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Sin
embargo, si es posible hablar con propiedad de un elemento
importante: el escenario de su nacimiento. Hay que decir que
Buenos Aires era a finales del XIX una ciudad en expansión con un
enorme crecimiento demográfico sustentado sobre todo en la
emigración que procedía de multitud de países. Había por
supuesto españoles e italianos pero no eran ajenos a esta
corriente migratoria los alemanes, húngaros, eslavos, árabes,
judíos… Todos ellos componían una gran masa obrera
desarraigada, pobre, con escasas posibilidades de comunicación
debido a la barrera lingüística y mayoritariamente masculina, ya
que eran fundamentalmente hombres en busca de fortuna , hasta el
punto de que la composición natural de la población de Buenos
Aires quedó totalmente descompensada, de modo que el 70% de los
habitantes eran hombres.
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Postales anónimas
Gaucho
e indios patagones
Argentina,
hacia 1870
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Las cifras
hablan: Argentina pasó de tener dos millones de habitantes en
1870, a cuatro millones veinticinco años más tarde. La mitad de
esa población se concentraba en Buenos Aires donde el porcentaje
de extranjeros llegó a ser del 50 por ciento y adonde acudían
también gauchos e indios procedentes del interior del país.
En este
ambiente, se comienza a bailar en tugurios y lupanares el nuevo
ritmo que se asocia así desde su inicio al ambiente
prostibulario, ya que eran sólo prostitutas y
"camareras" las únicas mujeres presentes en las
academias o perigundines.
Puesto
que se trataba de féminas dedicadas en alma y, sobre todo, en
cuerpo a sus accidentales acompañantes, el tango se comenzó a
bailar de un modo muy "corporal", provocador, cercano,
explícito… de un modo socialmente poco aceptable como se vería
cuando, siendo ya un fenómeno emergente, el tango comenzó asalir
del arrabal de su ciudad de origen y empezó a expandirse.
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Hombres practicando
el
tango en la calle
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En los
primeros tiempos, cuando el tango comienza a convertirse en canción,
las letras que acompañan la música son obscenas y sus títulos
dejan lugar a pocas dudas: "Dos sin sacarla", "Qué
polvo con tanto viento", "Con qué tropieza que no
dentra", "Siete pulgadas"... o incluso "El
Choclo" que aunque literalmente significa mazorca de maíz,
en sentido figurado y vulgar, equivale al castellano
"chocho" o "coño".
De su baja
cuna a su encumbramiento como baile rey en los salones del mundo
occidental, el tango recorrió un curioso camino de ida y vuelta
entre el Nuevo y el Viejo Continente, con una parada decisiva y
brillante en París.
¿Cómo
llegó allí? También en este punto las respuestas son dispares
y algunas vario pintas. Determinados textos, mucho más ingenuos
que eruditos, dan incluso nombres y apellidos de "la"
persona responsable de este viaje. La realidad, en su extensión
como en su nacimiento, parece más compleja y, sobre todo, plural.
Los
"niños bien" de Buenos Aires no tenían reparos en
bajar a los arrabales para divertirse, bailar y, de paso,
levantarse alguna mina o alguna "milonguita" que
engatusaba o se dejaba engatusar. Y para acercarse a la mujer no
conocida, nada mejor que el tango. Por supuesto, el tango no era
aceptable en sus casas ni bailable con las señoritas de su
ambiente y por esa razón permaneció durante muchos años como
algo marginal y de clase baja.
Sin
embargo, los viajes de estos patricios a Europa, especialmente a
París, fueron el desencadenante. París no sólo era la capital
del glamour y de la moda, sino que además era una ciudad que daba
cobijo a una sociedad plural, parte de la cual era alegre y
desprejuiciada. Los bailes galantes de la capital francesa venían
de atrás, Louis Mercier, cronista de la vida parisina escribía
en 1800: "Después del dinero, hoy en día el baile es lo que
más éxito tiene entre los parisinos, sea cual sea su extracción
social: aman el baile, lo
veneran,
lo idolatran… Es una obsesión a la que nadie escapa". Si
ello era así a principios del XIX también lo era a principios
del siglo XX al que llegaron con una fortalecida fama locales públicos
como el Bal Bullier de Montparnasse o el Moulin de la Galette. Por
añadidura, el atrevimiento, a principios de siglo, no era ajeno a
las costumbres parisinas, antes al contrario, algún baile anual,
como el Bal des Quat’z Arts de los estudiantes, "era célebre
por lo ligero de las vestimentas y por el jolgorio sexual que
reinaba siempre en él".
En
este contexto social no fue difícil que el osado baile creado en
la capital del Plata encontrara un terreno abonado para florecer y
convertirse en curiosidad al principio, en moda y furor después.
Y una vez en París, el escaparate de Europa, la capital de la
moda, la cuna del chic, su extensión al resto del continente
primero, a todo el mundo después, fue algo sencillo y rápido.
Curiosamente, es entonces, cuando Buenos Aires se mira en París,
cuando finalmente el tango entra en sus salones más nobles
avalado ahora por el bautismo europeo, el mejor de los pedigríes
para una burguesía emergente que luchaba por hacer de su ciudad
el París de América
La gloria
trajo también y simultáneamente el rechazo. La sempiterna dinámica
social se puso nuevamente en marcha, lo antiguo frente a lo nuevo,
la censura frente a la apertura, la tradición frente a la
renovación. Los detractores del tango surgieron por doquier y
fueron incluso ilustres y famosos. El Papa Pío X lo proscribió,
el Káiser lo prohibió a sus oficiales y la revista española La
Ilustración Europea y Americana hablaba del "…indecoroso y
por todos conceptos reprobable ‘tango’, grotesco conjunto de
ridículas contorsiones y repugnantes actitudes, que mentira
parece que puedan ser ejecutadas, ó siquiera presenciadas, por
quien estime en algo su personal decencia.". La cita
pertenece a esa revista española, pero resultafácil encontrar
otras paralelas en publicaciones inglesas, alemanas o, incluso,
francesas.
No
obstante, para cuando llegó la reacción la suerte estaba ya
echada: el tango había triunfado. Hubo vestidos de tango, color
tango, tango-thés… el tango fue el baile rey de ese mundo de
preguerra que habría de terminar muy pronto con el primer
enfrentamiento armado mundial, la ascensión de Estados Unidos
como potencia, el cambio de costumbres. Después, el tango siguió
viviendo, nació con fuerza el tango canción que le tomó el
relevo al tango baile, pero con un éxito geográficamente más
restringido, el mundo, en una nueva preguerra descubrió y admiró
a Carlos Gardel y al final del conflicto la supremacía de Estados
Unidos desembarcó en Europa también con el swing que murió sólo
para darle paso al rock.
En todos
estos años el tango tiene una brillante historia de auges
limitados y declives relativos y una continuada vida a lo largo de
la cual se ha desarrollado tanto el baile como la música hasta
llegar a un nivel de sofisticación y depuración que dejan a las
claras la madurez de esta manifestación que vive ya en las
primeros décadas de su segundo siglo de vida.
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